Lordi, grupo diablesco y terrorífico que toca los miércoles en las salas privadas de Satán, se encarga de poner un par de canciones a la banda sonora de Meloncorp.
Desde que |ngenius nos los presentara hace ya tres años, bastante antes de que se hicieran famosos por ganar Eurovisión, Lordi se convirtió rápidamente en guía a seguir, por sus canciones pegadizas, por sus vídeos alucinantes y esa tendencia a ir vestidos como si saliesen de una de las latas de Coca-Cola que guardo y que llevan años caducadas.
Luego llegaría su pericia de sodomizar Europa ganando en Eurovisión, consiguiendo que todo un grupo de personas que odiamos la tristemente célebre cagada musical europea votara como descosidos para lanzar al trono a un tío que lleva un hacha, alas de murciélago y más látex encima que Rocco Sifredi.
Luego volvería con una excentricidad deliciosa sacando la Lordi Cola, que aunque fue claro "Vamos a pillar todo lo que podamos antes de que se caiga la casa a la que acabamos de prender fuego".
Yo tuve la suerte de caer en Helsinki la misma semana que salía la Lordi cola y me llevé a casa las botellas suficientes como para disolver 89798768 tornillos y que después se convirtió en el regalo de nuestro concurso de calabazas de hace dos años y que Light Artisan y Topi ganaron con su Lordi-Calabaza.
Algunos pensaron que eran unos vendidos y que aprovechaban su nueva fama para llenar sus bolsillos.
Algunos otros pensamos que nos parecía genial tener material rarote, como Cola heavy, y que no hay nada de malo en querer ganar dinero cuando uno puedo.
No hay que no aproveche una buena racha para conseguir unos ingresos extra, y como la vida de un grupo heavy es más insegura y corta que Ana Obregón, me parece lógico, inteligente y, como está hecho con estilo, gratificante.
Y finalmente empezaron a aparecer por internet las pruebas de lo que algunos versículos bíblicos profetizaban: caramelos Lordi.
Aquí la cosa empieza a doler, porque ese puntito de buen gusto empieza a decaer.
De todas formas, yo sigo rompiendo lanzas en favor de Lordi, porque cada uno se gana el dinerín como puede y porque romper lanzas es un hobby que tengo desde pequeño.
Por desgracia, cuando fuimos a Finlandia todavía no habían salido estos caramelos, así que no pude catarlos, pero algo de documentación en la web de la empresa productora, Halva, pude descubrir algo más de cada producto.
La bolsa negra está llena de 170 gramos de caramelos duros de sabores afrutados y ácidos (los verdes y amarillos), y regaliz salada (los negros).
El elemento ácido me pone mucho, aunque me ha llevado a muchos equívocos en mi vida.
Dependiendo de los círculos en los que encuentras, hablas de lo mucho que te gusta lo ácido, y automáticamente sacan unos papelitos raros que intentan meterte en la boca como si fueses un babuino en el zoo. Cuando a mi, lo único ácido que me gusta son esas gominolas rojas por fuera y blancas por dentro del BelRos, o las típicas llaves inglesas que hacen que te salgan ampollas en la lengua.
En este caso, los caramelos son gominolas azucaradas y afrutadas hasta el punto de llamarse "Fruity Lordi", lo que me parece un nombre, como mínimo, desafortunado.
Entiendo que en los parajes de Finlandia nunca tuvieron que sufrir unos dibujos animados infectos de frutas mal dibujadas que hablan sobre cómo se hace un guión por menos de 5 euros, pero aún así, alguien tendría
que haberles avisado que la palabra "Fruity" tiene un aura terrorífica que hace la que gente se suicide masivamente.
Pero la suerte, la coincidencia y las rutas planetarias hicieron que me encontrar esto por el camino.
Volviendo del viaje a Grecia de este verano, con uno de esos vuelos infernales en los que haces dos mil kilómetros en horarios inclementes para poder ahorrarte veinte euros.
Así que nuestro vuelo Atenas-Estocolmo hacía escala de 4 de la madrugada a las 9 de la mañana.
Y durante esas horas furtivas, en medio de la confusión habitual de horas donde ni yo mismo estoy acostumbrado a estar despierto, encontramos, aparte de unos dispensadores PEZ de Batman y Joker, una regaliz de Lordi.
Aparte de tener un envoltorio que siempre refleja cuando le haces fotos, tengo que decir que no tenía constancia de la existencia de este caramelo.
Lo más jodido es que después buscar intensamente por internet, no he encontrado una sola foto, ni una sola referencia sobre esta regaliz.
Ni si quiera en la web oficial de Halva. Así que hay algo muy raro en todo esto.
Como veis, se trata de un doblón de regaliz con el logo de Lordi grabado en él.
A ojo, yo diría que son unos 4 centímetros por 2,5 de regaliz a muerte.
La regaliz en sí es de esta salada que te hace arrugar todo lo arrugable dentro del entorno facial.
En Finlandia (y otros territorios nórdicos) se llama Salmiakki y es un sabor tan extendido como el Jamón Ibérico en nuestra tierra matter.
Yo soy un amante de la regaliz y la he consumido en todas sus formas, especialmente la que venden en forma de tronco y que te deja los dientes hechos una mierda.
La adoro, la amo, me la restriego por zonas de mi cuerpo que suelen llevar muchas capas de ropa por encima.
Pero esta regaliz es tan salada, que soy capaz de comerme una pieza como la de Lordi, pero tendría problemas para comerme dos.
Me recuerda a aquella vez que fuimos con el cole a la Montaña de sal de Cardona y me pasé toda la excursión chupando una piedra que arranqué de una pared.
Al final del día pillé unos mareos que no pude ir al cole durante tres días.
Yo ya he llamado a mi profesora de sueco, que no puedo ir durante tres días, por que llevo media hora chupeteando una regaliz salada de Lordi.
Quizá no sea tan salada, pero es el doble de acojonante.
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