El mundo del cine, los libros, los juegos y la subcultura en general, está plagada de pequeños seres metafísicos que siguen arrastrando por nuestro plano existencial por razones varias.
Desde subsanar sus errores en vida hasta practicar alfarería, pasando por no saber que son fantasmas o dedicarse a aumentar las filas de los muertos.
A veces es difícil discernir si un elemento en concreto se trata de un fantasma, de un ser paranormal o de la ascendencia de Chuck Norris.
Es decir, ¿se considera al Ejército de Tinieblas fantasmas o no? Es La Muerte de Pratchett un tipo de manifestación fantasmagórica? ¿Qué categoría tiene Ana Obregón?
calor.
De ahí que hoy, con mucho esfuerzo por la increíble competencia que hay entre las filas de los no muertos, he hecho mi propia listita de mis 10 fantasmas favoritos.
Boo es el fantasma más molón de los videojuegos, y mira que hay un puñado por ahí.
Su primera aparición fue en el juego Super Mario Bros 3, todavía en la NES, pero se hizo realmente irresistible en el Super Mario World de la Super Nintendo.
Desde entonces es un habitual de los videojuegos de Mario, incluyendo su pericia con el cochecito en el Mario Kart de Wii.
Su aparición más estelar recae en mi escritorio en forma de peluche y sustituyendo una O en el logo de meloncorp.
El Dr. Malcolm Crowe, probablemente el mejor papel de Bruce Willis que no implica ir repartiendo hostias, es un psiquiatra infantil bastante despistado que nos marea toda una película por su poca capacidad en saber que está del todo muerto.
Todavía recuerdo el dolor de mi mandíbula cuando Crowe se gira para verse la mancha de sangre en la espalda, lo que empieza a abrir la puerta de los recuerdos que le hacen recordar que después toda una peli, él es uno de los muertos que van dando por saco a un pobre niño atormentado que en ocasiones ve muertos.
Su más intenso triunfo ha sido generar infinidad de webs que intentan mostrar que o bien Crowe debía saber por cojones que estaba muerto o que es en realidad muy, pero que muy tonto.
Su adaptación por la gente de El Informal siempre me ha acompañado conmigo.
Aunque no es el típico fantasma de sábana y cadenas, Beetlejuice es de los que se queda en una casa y ahuyenta a la gente para poder vivir en paz.
Encomiable su capacidad de moldear su propio mundo y acojonar a quien haga falta, es un tipo al que no dejarías dar lecciones de higiene a seres queridos.
Sus únicos problemas son su gran corazón y la necesidad de repetir su nombre tres veces antes de poder entrar en nuestro plano material. Con ese nombre tan largo, siempre hay tiempo a que algo salga mal.
La adaptación a dibujos animados fue más que decente, pero falto de la maravillosa interpretación de Michael Keaton, Beetlejuice no es más que un fantasma histérico con problemas odontológicos.
La saga de Cazafantasmas nos dejó, a parte de una infancia memorable, un montón de fantasmas de diferentes tamaños, colores y consistencias.
Hay varios entes ectoplasmáticos que me gustaría poner en esta lista. Viggo, el espíritu del Guardián de la Puerta, el StayPufft Marshmallow Man...un montón innombrable de bicharracos adorables y que te matarían sin dudarlo.
Pero de todos ellos, Slimer es el que se ha consolidado como el más mediático.
Pasó de ser un simple ectoplasma simpático más en la películas en tomar un rol importante en la serie de dibujos "Los Verdaderos Cazafantasmas", con un nombre ridículo en catalán ("Babetes") que le haría ser el fantasma más querido por todos los niños.
La atrozmente traducida "Agárrame esos fantasmas", fue la peli que asentó las buenas maneras de Peter Jackson, y fue la última que hizo antes de llegar El Señor de los Anillos.
Y mientras "The Frighteners" trae un montón de fantasmas a cual más característico, tengo que decir que el que más me flipó en 1996, fue el fantasma malo que se hace llamar "Grim-Reaper like ghost".
Su movimiento rapidísimo y esos ropajes tan chungos apuntaban precisamente a lo que serían los Nazgul del mismo Jackson 5 años más tarde.
Aunque 4 son los fantasmas que nos aterrorizaron mientras comandábamos a Pacman a través de un laberinto en un festival de pastillas, frutas y jogging, Inky era de lejos el que parecía más tonto y al final era el más cabrón.
Pinky y Clyde suelen ser los fantasmas que a falta de una estrategia decente, van dando tumbos por la pantalla, y en la eventualidad de que te cacen es bien o por casualidad o por que das pena jugando al Pacman.
Blinky es el fantasma más agresivo, va directamente a destrozar tu vida, y cuando acabe contigo irá a por tu mujer y tus niños.
Pero es Inky, el que se hace el remolón, el que se va en dirección contraria a la tuya y que de repente, giras por un recodo y zas, Inky te sodomiza.
Todavía hoy sueño con Inky y lloro.
Este es el más nuevo de mis fantasmas favoritos.
El Fantasma de Navidades Pasadas, o The Ghost of Christmas Past es un personaje original de Charles Dickens en su "Christmas Carol" de 1938.
Pero a mi la que me enamoró fue la versión moderna que aparece en el episodio de American Dad "The Best Christmas Story Never".
No sólo por el guión que le toca leer, que son de las mejores líneas de toda la serie, sino porque es Lisa Kudrow quien pone la voz al personaje.
Cuando Stan se escapa en el pasado, el Fantasma empieza a reprenderse a sí misma, con el final apoteósico "Well, that's not star dust in your hands, Michelle. It's failure, and it doesn't wash off. I just should've married Chad".
En el Señor de los Anillos hay varios bichos calificables como fantasmas, siendo los Nazgul y el ejército del Paso de los Muertos los que más me gustan.
Pero como ya he hablado de Peter Jackson, me voy a fijar a la época pre-pelis.
Durante la primera lectura de El Señor de los Anillos, cuando tenía 12 años y apenas había leído nada decente, los Nazgul fueron objeto de total devoción. Terroríficos y chungolientos, los Espectros del Anillo me ponían la piel de gallina cada vez que se acercaban. La batalla final en Gondor y el pasaje de Eowyn y El Rey Brujo fue motivo de erecciones múltiples.
Desde entonces empecé a recopilar dibujos de John Howe y Ted Nasmith sobre los Nazgul y sólo puedo sacarme el sombrero ante la maestría con que Peter Jackson los llevó al cine.
Zero, el perro de Jack Skellington es el referente más importante en lo que se refiere a mascotas fantasmales.
Su forma de sábana y la nariz reluciente hicieron que pidiera insistentemente un perrito para matarlo y así tener mi propio perro fantasma. Me parece recordar haber comentado en el pasado, que de niño, yo era lo más hijo puta que existe.
Obi Wan abre todo un nuevo género de fantasmas cuyo único fin es dar consejo a los amiguetes del plano terrenal.
Bajo la consigna de "Si me matas me volveré más fuerte de lo que puedes imaginar", Obi Wan dejaba entrever que tenía planes postmortem muy definidos.
Por supuesto, nosotros no podíamos ni imaginar que el maestro Jedi empezaría a hablarle a Luke durante el asalto a La Estrella de la Muerta en la Batalla de Yavin.
No sería hasta El Imperio Contra Ataca donde vemos al fantasma de Obi-Wan, transparente y brillante como marcan los cánones fantasmagóricos.
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